Se acabó.
Hace días que espera la noche,
cuando todos se han ido a dormir,
en la cocina no enciende las luces,
solo hay una copa que vuelve a servir.
Silencio.
La oscuridad enmudece los ojos,
se humedecen con sueños de anís,
luces mudas vislumbran retoños,
el reloj es un pobre infeliz.
Destino.
Las botellas y las calles vacías,
la familia que suele dormir,
ella ve los pendientes del día,
los alista y vuelve a fingir.
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Autor:
Peregrin0 (
Offline)
- Publicado: 21 de enero de 2025 a las 22:27
- Categoría: Triste
- Lecturas: 33
- Usuarios favoritos de este poema: EmilianoDR, Mauro Enrique Lopez Z.
Comentarios1
Buenas tardes, Peregrin0.
Triste relato de lo posible.
Pensé en cuántas similitudes de esta semblanza, hay hoy. Ciertamente, en cualquier triste hogar, donde las partes, aunque juntas, se han desligado, y se respira tristeza y separación.
Saludos, un gusto leerte.
Muchas gracias, Raiza.
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