A un verano en la ciudad.

Mil vaggio

Ya los pájaros picotean el verano ardiente, las aguas del río se deslizan sigilosas hacia el mar, el sol penetra entre las hojas del bosque, la tierra reclama su luz, los girasoles de Van Gogh centellean amarillos, las luciérnagas incendian la noche, vuelven los enamorados al kiosco de la alameda, bajo el cielo azul con unos rabos de nube, mi alma va al encuentro de la vida, y dentro de un apartamento sobre Regina suena el danubio azul, huele a serenidad,el viento fresco lo sabe. Hoy el mundo es eso que pocas veces se atreve a ser, es miel.

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