Ocaso de metal

Salvador Galindo

Las palabras apuntan al final de finales
 
Hierven mentes y corazones
 
El desastre se vuelve la norma
 
Hombres y bestias azuzan el fuego
 
Descalabro de la razón
 
Traición de la luz
 
Se cierne la noche sobre el páramo
 
Se hunden las naciones
 
Se demuelen las obras
 
Las hienas del poder muerden la carne
 
La materia se resiente
 
El mal se vuelve metálico
 
Y los profanos pagan su deuda
 
El diablo renueva temporada
 
La Tierra precipita la agonía
 
Tras su rostro, reflota el horror
 
El vacío nihilista, hambriento de furia
 
Falso Dios de este mundo
 
Carcelero de ilusiones
 
disemina la mentira, cual peste
 
sobre su imaginario oxidado
 
Ya no hay misión, ya no hay sentido
 
Los bastardos acometen su crimen
 
Ecos sin voz se estrellan contra el muro
 
Sombras sin sustancia
 
Revelan lo real
 
La sangre ardiente y el alma desnuda
 
Se cierne la noche sobre el páramo
 
Se destruyen los proyectos
 
Se asfixian las gargantas
 
Los buitres de la discordia rapiñan la carne
 
La materia se retuerce y se revuelve
 
El caos se vuelve ácido
 
Y los blasfemos (de toda laya)
 
Montan su teatro
 
El absurdo renueva temporada
 
El cielo se precipita a su agonía
 
Tras la máscara, reflota el horror
 
El vacío absoluto
 
De lo que no tiene nombre
 
Ocaso de metal, cae el conjuro
 
Sobre los enemigos de espíritu
 
Ocaso de metal, cae el hechizo
 
Sobre los parásitos de la consciencia.
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