Mimada

Bonifaccini08

Así era ella, mimada y caprichosa,
Era una mujer de la costa: un poco vanidosa.
De su belleza no quiero ni decir una palabra,
Ésta se opacaba por su carácter sin alma.


Pero como soy un hombre cabal y formal,
Jamás sabrán de quién hablo, no la voy a nombrar.
Pero yo sí le agradezco, por lo poco que dio,
¡Ah! Se me olvidaban... las mentiras que me regaló.


Y que estarán prendidas ahí dónde las dejó...
Muy dentro de mi alma y en el oriente de mi corazón.

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