Te busco bajo la noche, presurosa
llama eterna de la boca mía;
simbiosis perfecta de la poesía
que viste de encanto la vía lastimosa.
Acecho como un lince tus pisadas,
detrás todo se oscurece -como dormido-
y en el trajín siento que me engulle el olvido
mientras se derrumban ciudades conquistadas.
Atónitos mis agrietados ojos
lloran al toparse con el paisaje
que sin querer presencio...
Los caminos ya son rojos,
y no existen ideas, ni lenguaje:
soy nada y me sumo en el silencio.
llama eterna de la boca mía;
simbiosis perfecta de la poesía
que viste de encanto la vía lastimosa.
Acecho como un lince tus pisadas,
detrás todo se oscurece -como dormido-
y en el trajín siento que me engulle el olvido
mientras se derrumban ciudades conquistadas.
Atónitos mis agrietados ojos
lloran al toparse con el paisaje
que sin querer presencio...
Los caminos ya son rojos,
y no existen ideas, ni lenguaje:
soy nada y me sumo en el silencio.
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Autor:
Joel F. (
Offline)
- Publicado: 14 de febrero de 2025 a las 15:56
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 21
- Usuarios favoritos de este poema: ElidethAbreu, EmilianoDR, Mauro Enrique Lopez Z., Ricardo C.
Comentarios1
Joel, gracias, me fascinado leerte.
Abrazos.
Muchas gracias por el aprecio.
¡Saludos!
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