En un café cercano a su ciudad natal, los cinco amigos se reúnen para planear su gran aventura. Escalar el Volcán Barú en la Cordillera panameña a 3,475 mts. sobre el nivel del mar.
John: Bien, chicos. Ya tenemos todo listo. La fecha del ascenso está fijada y tenemos el equipo necesario.
Llevaban sus equipos con mochilas, cuerdas, cascos, arneses, mosquetones y anclajes. Aparte de Dexametasona.
María: No puedo creer que esta será nuestra última aventura juntos. Vamos a hacer que cuente.
Ángel: Solo recuerden que hemos decidido no llevar guía ni celulares, solo brújulas y un mapa. Esto lo hace más emocionante, pero también más peligroso.
(Lo que no sabían los jóvenes es que las brújulas pueden ser engañosas y hacerlos caminar en círculos. Muchas formaciones geológicas y rocas están magnetizadas y pueden afectar las lecturas de la brújula y un volcán las tiene.)
Diana: Ya lo sabemos, pero estamos preparados.
Julio: (Tomando la mano de Diana) Nada podrá detenernos.
(Ese mismo día, Diana le entrega un collar de jade a Julio.)
Diana: Para que nunca me olvides, pase lo que pase.
Julio: (Sacando un collar idéntico) Yo pensaba lo mismo. Toma, para que siempre me recuerdes.
(Con una sonrisa, Diana le coloca el collar. Ambos se abrazan.)
(El primer día del ascenso es sencillo, con senderos marcados y el clima a su favor. Sin embargo, al segundo día, la situación cambia cuando toman el camino equivocado.)
John: Chicos, según el mapa, no deberíamos estar aquí.
María: El terreno se vuelve más peligroso. Deberíamos regresar.
Ángel: ¡No! Si regresamos, perderemos la oportunidad de desafiar la naturaleza. Sigamos adelante.
Diana: Pero... es muy riesgoso.
Julio: (interrumpiendo) Podemos hacerlo. Juntos somos invencibles.
(Siguen avanzando, pero una cuerda cede ante un mal anclaje y Ángel, que iba primero, cae al vacío. Un grito desgarrador resuena en la montaña. Los amigos quedan en shock.)
María: (Llorando) No... Ángel...
John: (con fuerza) Tenemos que decidir. O seguimos o regresamos.
Diana: No podemos seguir después de esto. Es una señal.
Julio: Hemos llegado muy lejos. Sigamos, por Ángel.
(Contra los deseos de Diana, continúan, pero al tercer día, ya próximos a la cima, una roca gigante se desprende y los arrastra. Las cuerdas se rompen John, María y Diana caen al abismo. Julio queda herido e inmóvil en una saliente)
Ahí pasa dos noches frías y húmedas. Su cuerpo ya no resiste la hipotermia. Con el último aliento, aprieta el collar de jade entre sus dedos.
Julio: (Susurrando) Para que nunca me olvides...
Exhala por última vez. Minutos después, los rescatistas llegan y encuentran su cuerpo inerte, con la mano extendida sujetando el collar. El sol asomaba el horizonte cuando bajaron los cuerpos. Ahí seguía el imponente volcán dormido, pero se había tragado cinco vidas que nunca serán olvidadas.
JUSTO ALDÚ
Panameño
Derechos reservados / febrero 2025
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Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 15 de febrero de 2025 a las 00:07
- Comentario del autor sobre el poema: Hola compañeros. En éste relato hemos intensificado el diálogo entre personajes. El argumento, sencillo y el final triste, pero real. Aquel que no sigue normas tiene un alto porcentaje de error. Los jóvenes fallaron en no llevar guía y perdieron sus vidas. La ruta de acceso al Volcán Barú es simple. Hay varios senderos marcados, pero un guía debe llevarse, pues si no conocen la montaña es fácil perderse y créanme decenas se han perdido y otras tantas han muerto bajo condiciones de hipotermia. La humedad y la brisa hacen estragos con temperaturas bajas. La neblina perenne impide ver dónde se está. Otro error recurrente es no llevar un dispositivo GPS o celular. Las brújulas no siempre son exactas.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 34
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