Nostalgia

Mil vaggio

Y ahora te escribo, con ansiedad, con desvelo, con una botella de vino sobre la mesilla de noche. Pongo esa canción de Rubén Blades que te erizaba la piel, recorro con las yemas de los dedos la parte derecha de la cama, y suelto un beso al aire. La habitación huele a campo de guerra deshabitado, la atmósfera me sofoca, y a veces me echo a llorar a puerta cerrada. Luego viene el sueño y pido a Dios no despertar nunca más.

 

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