Si he de morir, que sea en tu boca, en el fuego lento de tus besos, en la intensidad de cada roce que me deja sin aire. Mátame despacio, sin prisa, dejando que el deseo haga de mi piel su último refugio. Haz que cada beso sea un veneno dulce, una herida que no quiera sanar, un abismo al que caigo sin miedo porque al final del vértigo solo estás tú.
No necesito promesas ni palabras cuando tus labios saben decirlo todo. Que mi último aliento se pierda entre los tuyos, que mi cuerpo se rinda al peso de tu deseo. Si el amor tiene que doler, que duela así: en la desesperación de quererte más, en la entrega absoluta, en el placer de saber que me estás matando con tus besos… y que no quiero salvarme.
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Autor:
Pedro Abarca (
Offline)
- Publicado: 16 de febrero de 2025 a las 23:59
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 32
- Usuarios favoritos de este poema: JAGC, EmilianoDR
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