Bouquet

Dux Den

Bouquet

Dejé mi último verso, allá, en tu almohada,
en donde nos dijimos mil amores,
probando muchos besos de sabores,
cuando la conexión fue la mirada.

Tu cama fue de lágrimas, derroche
de belfos y entonados sentimientos,
nació lo emperatriz de los momentos,
cuando juntos nos vieron esa noche.

Bastó de una palabra, incandescente,
de algo que en silencio se tradujo,
después de removerse como flujo
el beso que nos dimos en la frente.

Por eso, aquellos versos prometidos,
quedaron absorbidos por tu boca;
y toda la pasión que eso provoca,
robó profundamente mis latidos.

Mi mente, cuyo carro en plena pista,
perdió la sintonía de los frenos
y no es para esperarse nada menos,
al verte como lápiz a un artista.

Por eso, es que mis versos fueron clones,
de nada nos sirvió todo el ensayo:
aquellos sentimientos que de mayo,
tenía para ti como canciones.

La noche dijo adiós, se fue la luna,
tus ojos no se abrían todavía;
y el verso que en mi mente retenía,
murió como un bebé, buscando cuna.

Y quise, en ese instante, dar un paso,
queriendo que volvieras de tu nido,
mas, todo fue al revés, quedé dormido,
pues, cuando desperté, se quebró el vaso.

                               Dux Den 

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