Estaba mudo
y cuando pude hablar
solo balbuceaba palabras.
Era la hora del conflicto,
la llamada a la puerta
que uno siempre hace a sí mismo,
esa que el reloj espera paciente
para ser útil,
para detenerse,
para descansar de su jornada.
La noche era calurosa
y el polvo oscurecía los rostros.
Pero la faz de los espíritus
abatidos y sucios,
con almas brillantes de estrellas,
no puede ocultarse.
Es en vano romper los mapas del destino,
resistirse a la marcha inevitable
hacia su morada,
al instante preciso de aquel toque.
Le abrí la puerta
y la noche cesó.
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Autor:
Axioma (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 19 de febrero de 2025 a las 03:27
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 69
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Comentarios3
Me ha gustado mucho Ricardo
Recibe mi aprecio y hasta mañana.
¡Gracias! Me alegra saberlo. Recibo tu aprecio con gusto. Hasta mañana.
Muy bello tu poema estimado poeta y amigo Ricardo Castillo
Saludos de tu amigo Críspulo
El Hombre de la Rosa
Gracias por tu visita y lectura estimado amigo Críspulo. Saludos cordiales.
BELLAS LETRAS Y QUE TENGAS UN BUEN DÍA SALUDITOS
Hola Rosi, amiga. Me alegra mucho que te haya gustado. Muchas gracias. Saludos afectuosos.
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