Entre edificios y calles estrechas, siento regocijo del sol radiante que acaricia tu cara.
Vas caminando con tus ojos achinados, iluminando todo a su paso.
No puedo dejar de mirarte, estoy eclipsada solo deseo verte, contemplarte,
desearía perderme en el reflejo de tu sonrisa que se mezcle con el viento.
En el aire caliente de la ciudad, avanzas con paso lento, como un hombre agotado,
invisible para todos, pero tan eterno para mí.
Si supieras cómo se alumbran mis ojos al verte pasar,
te darías cuenta de que cada instante contigo es una eternidad
que se deshace entre suspiros.
Las palabras se desvanecen ante tanta belleza,
quedó sin dudas, sin incógnitas ; todo fluye, se funde en el tiempo.
El día se vuelve infinito, y yo solo quiero guardarte en mi pecho cada noche,
como un susurro escondido entre las sábanas.
Que el aroma de la cocina entre por las ventanas de la ciudad, y que tu presencia se sienta como el calor del hogar, como la calma que se encuentra en plena paz.
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Autor:
Luna Noir (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 22 de febrero de 2025 a las 12:37
- Categoría: Amor
- Lecturas: 19
- Usuarios favoritos de este poema: Sierdi, Poesía Herética, Josué Gutiérrez Jaldin, WandaAngel, alicia perez hernandez, Maxi Aristarán
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