Una flor:
“No fui arrancada por amor,
fui herida por una mano impensada.
Pregunta a la brisa:
“¿Por qué este dolor que me quiebra,
al mundo parece pequeño,
cuando para mi es un dolor que no cicatriza.?”
La brisa responde:
“El consentimiento es la llave del amor
es la llave de la libertad,
pero el poder con sus manos invisibles,
enceguece a quienes buscan la verdad.”
La justicia sin vendas
deja rastros de sangre,
que la lluvia no lava,
el tiempo no borra.
El tiempo es un vaso de agua,
pero no calma la sed,
no apaga el fuego,
no silencia la voz de la resistencia.
El poder juega con el eco del miedo,
crea un oasis, un espejismo de protección.
El grito de ella se ahoga cada amanecer,
el silencio aprieta su garganta,
como un collar de cuentas escritas,
por una sociedad que calla…
así, es víctima dos veces.
La dignidad quiebra las cadenas,
la libertad abre la puerta.
En el jardín se levanta una flor,
sus pétalos se abrazan en la tormenta,
no se rinden al viento,
siguen abiertos como una llama.
“La tormenta puede doblar las ramas,
pero nunca doblara la dignidad de un capullo.”
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Autor:
OscarCampos (
Offline)
- Publicado: 25 de febrero de 2025 a las 00:16
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: JAGC
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