Se fue la brisa, quedó el suspiro,
dejando un eco frío y sin giro,
España es puerto de su partida,
mas no el naufragio de mi caída.
No lloro ausencias, no imploro suerte,
pues sé que el tiempo nunca revierte,
pero en mi pecho sigue su estrella,
brillando muda, distante y bella.
Los versos quedan, son mi condena,
luz y ceniza sobre la arena,
si el viento lleva su voz lejana,
que no la borre de mi ventana.
España guarda su piel dormida,
mi voz errante sigue encendida,
aunque la sombra borre su huella,
mi corazón aún va tras ella.
Mas no lamento su cruel ausencia,
solo el misterio de su existencia,
pues en mis noches vuelve callada,
como un fantasma que nunca acaba.
-
Autor:
Miguel Ángel Peñafiel Miranda (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 27 de febrero de 2025 a las 23:59
- Categoría: Amor
- Lecturas: 10
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.