Se erige la copa de los cerros,
debajo del azul del cielo radiante
Captan los ecos lejanos el entresijo
que se encierra en las honduras
de aquellas montañas legendarias
Se explayan los bemoles atardecidos
de sinfonías que inundan el paisaje
de sonidos guturales enternecidos
Más acá, cerca de la planicie altiva,
se yergue pétreo el bohío del nativo,
equidistante de las demás chozas
que fungen a la par, en semi circulo
Todo es belleza en esa bendita tierra,
se acompasan los verdes pastizales
con el alabastrado entorno férreo
que trasluce el reflejo de los astros
Más sin embargo, no todo ha sido dicha,
otrora, hubo allí una amargura profunda...
La Pachamama herida en sus entrañas,
cobijó en su seno a la mas bella princesa
Se elevó su alma pura, como blanca paloma
hacia las eternidades de angelicales confines,
dejando atrás estelas de las mas hondas tristezas,
en aquellos que la amaban, mas que a su propia vida
Se nos va la existencia cuando mas se precisa,
sin saber siquiera la dimensión de la nostalgia
que precede a los días de la inalienable partida
Nada será como antes, los tiempos de bruma
llenaran de escozor la intríngulis del calendario
Nada será como antes, sucumbirán las montañas
a la brevedad de las almas que se alejan...
entrañables, solitarias... a destajo, vagando por la sierra.
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Autor:
Antonio_cuello (
Offline)
- Publicado: 28 de febrero de 2025 a las 01:15
- Categoría: Triste
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez
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