“Al cerrar los labios,
la ciudad quedó sin voluntad.
Una gaviota se posa en la ventana
vio el horizonte sin latido,
el edificio una jaula muda.
El vértigo lo perciben,
quienes no tienen alas.
Un simple gesto de tus labios,
trazo en el silencio,
una frontera de sombras,
una herida en la voz dormida.
¿El silencio es un vacío o una semilla
de voluntad?”
No es la brutalidad que marca los límites,
es la voz granítica
la palabra sin miedo,
como la piedra tatuada por el viento.
Un pájaro de invierno,
después del otoño desnudo,
dibuja con sus alas una frontera invisible,
la revolución despierta su canto,
la voz sigue su vuelo,
la voluntad encuentra su refugio.
En la cordillera un cóndor murmura:
“Sobre las nubes, mitológicos,
juegan a ser humanos,
sobre la tierra,
los humanos juegan a ser dioses”
Pero cuando el primer” no”
tocó la raíz del mundo,
las nubes se disiparon,
¿Qué dios quedó?
En la pausa nació el límite,
los labios se abren para cerrar caminos,
así nació una frontera clara como agua.
Queda la oración de la libertad,
como una flor que decide
abrirse en invierno,
y en sus pétalos un derecho,
un faro encendido en la piedra,
aprende de los caídos.
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Autor:
OscarCampos (
Offline)
- Publicado: 2 de marzo de 2025 a las 00:08
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: ElidethAbreu, Texi, EmilianoDR
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