Pupitres de sombras, pizarras calladas,
ojos que aprenden a no preguntar.
Los niños asisten, pero no sueñan,
las almas se sientan sin respirar.
Los sueños esperan fuera del aula,
no hay tiempo, no hay aire, no hay luz.
Aquí no queremos mentes que vuelen,
solo engranajes para un patrón.
Y un día, al final del camino,
cuando el timbre suene y miren atrás,
descubrirán que la escuela no era escuela…
era el ensayo de la obediencia final.
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Autor:
Juan de Marco (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 2 de marzo de 2025 a las 12:48
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 31
- Usuarios favoritos de este poema: Andy Lakota👨🚀, EmilianoDR, alicia perez hernandez, ElidethAbreu, 🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮, Alfonso J Paredes
Comentarios1
Ricardo que triste y que gran final.
Abrazos y gracias.
"Gracias por leerlo. A veces la tristeza es el reflejo de una realidad que preferimos no ver. Un abrazo de vuelta."
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