Pacían las merinas en el prado,
de mientras un zagal las numeraba.
Marchaba todo como planeado,
cuando un cordero habló mientras pastaba:
<<¡Despierta, no te quedes embobado!>>,
y despertó el pastor mientras gritaba.
Hallóse sin rebaño en la colina,
pues nunca duerme el lobo que trajina.
A Esopo
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Autor:
λM (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 4 de marzo de 2025 a las 13:46
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 31
- Usuarios favoritos de este poema: Malen, Carlos Armijo Rosas...✒️, EmilianoDR, Tommy Duque, alicia perez hernandez, ElidethAbreu, JUSTO ALDÚ, 🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮, Ricardo C., Sierdi, El Hombre de la Rosa
Comentarios1
Suculenta merienda paladeo el lobo.
Pobre pastor solitario.
Sin oveja, sin salario.
Muy entretenido.
Saludos.
Gracias por leer
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