El viento que cruza la ciudad
Le murmura al transeúnte:
“Tus pasos resuenan en el asfalto,
pero ya no son tuyos”
Mientras el metro subterráneo
se hunde en su prisa,
el estruendo confuso se hunde
entre el hacer y efervescencia
de conversaciones hecha burbujas.
Vas dejando una huella virtual,
parecen nada, pero existen.
Tus datos son la sombra
de tu soledad,
una imagen que sonríe,
busca la admiración,
sin labios, sin alma.
La red abre tu libertad,
en cada rastro
tu consentimiento es líquido,
se escurre entre algoritmos.
Cada búsqueda
es un mapa de tus huellas.
Has perdido la distancia,
has perdido tu nombre.
Solo quedan miles de espejos
que esperan algún reflejo,
de tu sombra extraviada.
La frontera ha cambiado,
tu identidad se enreda en los códigos,
“Encuentra tu sombra,
es lo que has olvidado,
pero es lo que queda ti.”
te dice la claridad de la noche.
“Resguarda tu alma.”
Te susurra la brisa del olvido.
La red parece un refugio,
pero es una caverna sin salida.
El hombre aún busca la aventura,
pero no deja que la brisa
toque su cuerpo.
Juegas entre grietas digitales,
tu realidad flota sin piel ni latidos.
Pero las huellas son tuyas,
Las monedas caen sonoras…
Es la última frontera,
y tu voz está en pausa.
¿Y tú consentimiento está en pausa?
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Autor:
OscarCampos (
Offline)
- Publicado: 5 de marzo de 2025 a las 00:04
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 16
- Usuarios favoritos de este poema: William26🫶, alicia perez hernandez, Paris Joel, JAGC
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