Una noche cualquiera, como tantas, por casualidad te conocí y contigo amanecí.
Fue todo bueno, las caricias, el sexo, pero me di cuenta de que no eras para mí.
El tiempo y su razón me abrieron los ojos; sufriré un poco, es normal, es algo natural.
Y aunque eres linda, de mí no serías, no podrías; tienes muchas ocultas compañías.
A uno le dices "te extraño", a otro "te amo", a mí "te quiero"; lo vi, no me dijeron, y estar solo prefiero.
No necesitas estar fingiendo, "no más te quieros"; soporté muchos inviernos sin el calor de un cuerpo.
No me prometas algo que te será difícil cumplirlas; no lo hagas por hacerlo, la vida continúa y sanan las heridas.
No quiero perder mi tiempo sabiendo que te ves con otros y luego vuelves conmigo como un animal herido.
"Recuerda esto", como me dijo una vez un amigo: los Judas se suicidan solos, y tú tienes hasta el beso.
El amor es dulce cuando se deleita de a dos, sabe mejor, pero de a tres su sabor es amarga traición.
Entonces, prefiero no más castigos y un poco de compasión; entiendo que tienes roto los sentimientos, y lo siento.
No te preocupes, aunque lo dudo, yo seguiré aquí, en este agujero, haciendo pasar las noches tomando mate y mirando el noticiero.
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Autor:
EMBAR (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 5 de marzo de 2025 a las 02:24
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 17
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque
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