El último vals

Pedro Abarca

El sol comenzaba a descender, tiñendo el cielo de tonos dorados, y ellos caminaban juntos por la orilla, donde el mar susurraba en calma. El aire suave acariciaba sus rostros, como si el universo entendiera que este sería el último momento en que sus cuerpos se unieran en danza.

Ella, con una fragilidad que ya era visible, se apoyó en él, mientras el viento jugaba con sus cabellos y la arena se deslizaba bajo sus pies. No hacía falta música, solo el latido compartido de dos almas que sabían que el tiempo se les escapaba entre las manos, pero aún así, se entregaban al amor en silencio.

Bailaron, despacio, con pasos que ya no seguían el ritmo del mundo, solo el de un amor que nunca entendería el adiós. El sol se apagaba, pero en sus ojos brillaba una luz que no pertenecía a ese día, y por un instante, ella olvidó la enfermedad, olvidó su triste final.

Cuando la última luz se desvaneció, ella ya había entregado su último suspiro,
pero en su corazón, el eco de ese vals, eterno e inmortal, siguió viviendo. Él la sostuvo, sabiendo que la arena guardaría su amor para siempre, y que aunque su cuerpo se despidiera, su alma siempre danzaría con él.

  • Autor: Pedro Abarca (Offline Offline)
  • Publicado: 7 de marzo de 2025 a las 22:45
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 38
  • Usuarios favoritos de este poema: EmilianoDR, ElidethAbreu
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