El hombre cree que piensa
que del mundo es vigilante,
pero a la vista se encuentra
con ocasiones dispares
que le arrastran y le llevan
a volver a plantearse
que el hombre cree que piensa
sin ser Platón el pensante.
El hombre dice que sabe
todo aquello que imagina,
que tiene el conocimiento
de las cosas más sencillas,
pero sale de su ambiente
y se topa con la vida
que le demuestra que el hombre
parco está en sabiduría.
El hombre tiene el lenguaje
más perfecto y más fecundo,
pero las dudas le asaltan
cuando escucha a todo el mundo
usarlo de cualquier modo,
sin importarle un segundo
que el hombre con su lenguaje
tiene un problema profundo.
El hombre siempre presume
(con ufana altanería)
que tiene el control de todo
y que al todo lo domina,
pero es tanta su ignorancia
y tan grande su osadía
que el hombre siempre presume
de falaces utopías.
El hombre piensa que es dueño
de toda naturaleza
y ejerce un poder fingido
(revelador de flaqueza)
porque el poder verdadero
lo exhibe la propia tierra
que llora el funesto empeño
del hombre por demolerla.
El hombre que ve en el mar
un espacio de dominio
es que omite sin reparo
la dimensión del delirio
que le viene natural
como obra de su destino,
olvidándose que el mar
por grandeza es infinito.
El hombre crea misterios
y el hombre le da respuestas
porque maneja a su antojo
los afanes de proeza
que su propia condición
le hizo creer que tuviera
pero la verdad es otra
muy distinta y más certera.
El hombre debe volver
al juicio de su conciencia
y aprender que es limitado
a pesar de lo que piensa,
pues el mundo es quien le ha dado
el dominio que hoy ostenta
y debiera agradecerlo
con amor y deferencia.
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Autor:
RICARDO V (
Offline)
- Publicado: 14 de marzo de 2025 a las 15:39
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 14
- Usuarios favoritos de este poema: Vogelfrei, alicia perez hernandez, EmilianoDR, RICARDO V
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