El Amor Verdadero que Trasciende el Tiempo, la Vida y la Muerte.

Siempre Juntos…

El amor de Dios llegó a mi vida

 

Como un río de luz inundó mi alma,

me enseñó el misterio de ser dos en uno,

le dio sentido a las palabras sagradas

que antes parecían un eco sin dueño.

 

En su abrazo supe lo que es el amor,

no solo el humano, fugaz y frágil,

sino el eterno, el que no tiene sombra,

el que transforma, el que hace nuevo todo.

 

El amor de Dios abandonó mi vida

 

O quizá fui yo quien cerró la puerta,

quizá su amor nunca se fue,

pero mis ojos, cegados por la herida,

no pudieron verlo más.

 

Me enseñó la fragilidad del amor del mundo,

el peso del polvo en nuestra carne,

me mostró lo que Jesús vio en su dolor,

cuando amó a quienes lo negaron.

 

Pero el amor verdadero nunca se va,

permanece, incluso cuando todo calla,

no es eco de este mundo pasajero,

ni ilusión que se lleva el viento.

 

Es fuego que arde más allá del tiempo,

es verdad que trasciende la muerte,

pues lo que nace del corazón de Dios

permanece por toda la eternidad.

Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.