Cada mañana, cada amanecer,
Despierto y miro por mi ventana,
Con el anhelo de saber que también piensas en mí, como yo en ti;
Con la profunda esperanza de ver el mundo a través de tus ojos.
Como polvo de estrellas,
Destello eres en mi cielo,
Llenas mi alma con tan solo el hecho de cerrar mis ojos y pensar en ti,
Con esa bella sonrisa; Con el deseo de fundirme en tus labios,
en un beso que selle nuestro gusto.
En las noches, pregunto a la luna por ti,
Pero, no hay razón alguna.
Indago con las estrellas,
Pero, su brillo es nulo a comparación del tuyo.
Duermo con la zozobra y el anhelo de despertar asía se una mañana junto a ti.
Eres como la rosa,
Poderosa con sus espinas,
Pero, hermosa, frágil y delicada como la seda,
Así eres tú, cuando mis manos sienten tu piel, al contacto de tus manos.
Cada vez que te veo pasar,
Miro tu cabello ondearse con la suave brisa,
Que me trae el perfume de tu piel,
Anhelando sentir un abrazo tuyo, que perdure hasta el fin de mundo.
Anhelo deleitarme de tu belleza,
Sentir el fuego de tus labios en los míos,
Acariciar cada centímetro de tu piel,
Iniciar por tu espalda, bajar por tus caderas, hasta llegar tu lugar prohibido.
Quisiera seducirte con mi mirada,
¡Enredarme en tus manos, envolverte en mis brazos!,
Susurra tu nombre al oído,
Deleitarnos del placer de nuestros cuerpos.
Como la luna te irás al amanecer,
Como el sol, te ocultarás al anochecer,
Como estrella fugaz, te irás en mi despertar,
Pero mi mente siempre susurrará… ¡eres la indicada!
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Autor:
Carlos Andrés V. (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 17 de marzo de 2025 a las 23:19
- Categoría: Amor
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: Karlos Andrés, alicia perez hernandez
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