Sueño, Realidad

Karlos Andrés

 

Tatuado en mi pecho, 
llevo la marca de tus besos,
el sabor de tu lengua en mi boca
y en mis manos el recuerdo de tu piel.
 
Aquella noche mágica,
con el brillo de las estrellas, besando tu cuerpo
mis manos enredándose en tu largo cabello,
Sintiendo el fuego de tus caderas sobre mí.
 
Tocaste mi alma con tan solo un beso,
llenaste mi ser con solo mirarme,
Me arrullaste en tus brazos como cual niño,
Querido y amado, así me sentía contigo.
 
Aún recuerdo tus labios junto a los míos,
tu mirada con la mía, 
mis manos entrelazadas con las tuyas,
mientras nuestras almas gemían al ritmo de nuestro vaivén de frenesí.
 
Cada amanecer, te imagino aquí conmigo
despertando entre mis brazos,
sintiendo el perfume de delicada piel,
acariciando cada callejón de tu cuerpo 
con una suave y delicada  rosa que pinte sobre ti.
 
Despierto, me alisto, salgo de aquí;
por el camino veo tu rostro, 
llego a donde tengo que ir, estás allí;
te veo a lo lejos, sonríes, pero, no eres para mi,
debo esperar hasta la noche, para caer en mi almohada,
y esperar a que llegues por mi.

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