Un Discreto Lector.

Nahuel.

Miles de libros le rodean,

Cientos de historias esperándole.

Gente alrededor merodea,

Su nerviosismo suplicándole,

 

Querer irse de ese lugar,

Pero el está decidido a hacerlo,

Llevarse un libro sin pagar.

“Onetti” ve fugazmente, al esconderlo.

 

Observa libros unos minutos,

Pregunta los precios al vendedor,

Se despide, se siente diminuto,

Observa la gente a su alrededor.

 

Le han enseñado que robar es malo,

Tiene un dilema en la cabeza;

¿Robar será recurrente o solo un resbalo?

Piensa en una excusa, la pobreza.

 

El miedo es lo que le reinaba,

Camina nervioso y va velozmente,

Llega a una plaza, su libro buscaba,

Lo saca y lo ve, “La Vida Breve”.

 

Un lindo color rojo y crema,

Prólogo de Vargas Llosa,

Un marcapáginas contiene,

“Librería Victor Hugo” se lee.

En su mente el dilema resuelve

Ve el caro libro,

Se lo va a quedar.

 

A su casa llega, nadie hay,

Su intranquilidad ha pasado.

Sale al patio y se recuesta en una pared,

Despintada y sucia,

Observa el cielo naranja y azulado,

Cómo luchando por cuál prevalece,

En el ocaso.

Un largo camino interrumpido

Por el ladrón de libros, descansando.

Lee entusiasmado a Onetti,

Y lo ama,

Ama los libros.

 

 

 

 

 

 

 

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