Desde lejos

OscarCampos

 

La ciudad,
amaneció sin maniquíes,
las vitrinas desoladas,
los habitantes desnudos:
“¿Dónde está nuestra imagen?”
pero las penumbras de las vitrinas,
habían comprendido:
la forma era espejismo pasajero.
Un oasis en la conciencia
del habitante.
 
La ciudad inadvertida
 se convirtió en vitrina.

 

Se vestía con deseos ajenos,
 sin piel sin raíces,
vidas recicladas como ropas gastadas.
La vida efímera se transforma,
como ropas enredadas por el viento.

 

En las calles había dolor,
su voz nunca fue propia,
 todo prestado,
fugaz,
como los vestidos del maniquí,
como la moda que ahora ha muerto.
“¿Qué debemos querer ahora?”
 preguntó un mendigo adicto,
a las sombras de los deseos perdidos.
 
Desde lejos una gaviota observa.
La ciudad nunca supo volar,
                  
olvidó sus alas,

olvido su libertad,
mientras las olas siguen jugando en la arena,
y las redes, encierran los peces,
que no supieron mirar lo perecedero
 como los habitantes
que deambulan entre el asombro…
Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos




Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.