Sé de la condena de mi pecado.
Tengo la culpa y la carga de mil letargos.
Entre sueños, repito, renazco y despierto confundido.
No recuerdo qué, o a quién no he buscado.
He evitado verme
al espejo otra vez.
Me mancha el dolor, mis plumas se ensucian.
Soy cuervo, carroñero, observador de lo lejano.
Perdido en mi oscuridad, me siento desdichado.
Por mis alas negras,
por consumirme en culpa,
por perderme en pecado
y caer en mi propia ruptura.
Por no recordar a quién he olvidado.
Quiero ser libre, más allá de la muralla,
no estar enclaustrado por mis alas,
por la culpa, por la ayuda que no he buscado,
mi propio mar, que lentamente me ha ahogado.
Más allá, donde tampoco pertenezco,
ángeles mueren en paz,
un lugar que no conoceré jamás,
donde tal vez ahí te he de encontrar.
Si tan solo pudiera recordar...
¿Quién eres?
¿Por qué no me puedo perdonar?
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Autor:
psiconauta (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 22 de marzo de 2025 a las 03:29
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 23
- Usuarios favoritos de este poema: Loresita, Jhetsefany, Josué Gutiérrez Jaldin, Alfonso J Paredes, Mauro Enrique Lopez Z.
Comentarios3
Soy cuervo, carroñero, observador de lo lejano. Bonitos versos cargados de una nostalgia profunda, un saludo poeta
gracias loresita
Hay que sanar el alma!
Respira hondo y profundo
Y exhala lentamente…verbalizando… “me libero de este…( trauma, o dolor, o culpa o lo que identifique).
Un gusto pasar a leerlo.
Bienvenido a Poemas del Alma
Saludos cordiales de
Peregrina
muchas gracias, pronto subiré más
Cuervo, carroñero, culpa, pecado… Los remordimientos complican el auto perdón. El arrepentimiento sincero y enmendar el error cometido suelen ayudar. A veces.
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