El alivio de Cristo

alegazpa

Hoy despierto

en muchos colores.

Las flores y los cantos agradecen

vestidas y saciados

que ni Salomón en todo su esplendor

porque esta es la paz real

subyacente...

Se encuentra sin buscar

pues tú eres hallado por ella.

Y entonces si te pierdes...

la buscas siempre.

Abba late dentro.

El sinsentido cobra sentido.

¿Qué menos puedo hacer

que dar gracias?

O pedir perdón por creerme

Dios de mi vida.

 

Solo debo entregarme a ti.

Dejar que vivas tú

y no yo.

En lo espontáneo confío

si tú me vives

si tú me hablas.

Quiero ser puerta para ti.

Río de agua viva 

en tu llover,

el cauce de tu manantial.

Lo prometistes

y se cumplió.

El único príncipe y rey

eres tú.

Y ese falso que se aferra 

a un trono falso

con tu mero soplo se consume.

No nos sueltes,

danos tu agua

para apagar a sus esbirros

a través del espíritu.

Ayuda a los que no escuchan 

y duermen con la serpiente,

a los que muerden la manzana 

y se consumen en la muerte,

pues tú

nos haces eternos...

 

Pamm, pamm...

las campanas en su tañir 

reverberan sentires inexplicables

cuando se presta atención desde el alma

que tú nos regalastes.

La unión armoniosa del pueblo

reside añeja renovándose

y se oculta tras los cuernos jadeantes.

Pero la liberas con amor desbordante.

Aquí y ahora dijistes.

Aquí y ahora intento en adelante.

 

 

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