Tu piel es fría, sientes el eco de tu partida,
de mí. Queremos tocarnos, pero no lo hacemos,
solo hablamos en susurros ambiguos,
con miedo de herirnos, de no escuchar
las palabras que anhelamos oír.
Toma mi mano y deja atrás el peso del pasado,
el futuro espera por nosotros. Tú, en la ventana, sonríes;
yo, en la puerta, contemplo la era de un desastre
hermoso, donde nos veo bailar, de la mano, por siempre.
Dijiste que los poetas se enamoran de lo frágil,
como el corazón de una mariposa cubierto por
un vestido que oculta sus emociones más sinceras.
Queremos tocarnos, pero no lo hacemos… un día más.
Me enamoro más con cada instante, pero el miedo me
susurra al oído. No ganaré nada si sigo callado, si espero
lo que nunca llega, si apuesto con cartas marcadas.
Solo quiero que tomes mi mano, y bailes esta pieza de amor.
Los demonios sujetan mis manos, los ángeles observan
mis pasos. Es hora de poner fin a la angustia, dejar de leer
tus labios entre líneas, silenciar el miedo y demostrarte cuán
en serio voy. Tomo tu mano, abro mi pecho, te muestro mi corazón.
Tómalo o déjalo, lo veo en tus ojos, tú también lo sabes.
Esto es amor y lo será hasta que uno diga hasta nunca
o juntos por siempre. Este es el final, cariño mío.
Te amo.
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Autor:
Tephros (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 22 de marzo de 2025 a las 23:44
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: ElidethAbreu, alicia perez hernandez
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