En el espacio hay un diáspora de criaturas
Elevadas sobre la plataforma del sonido.
Se consumen ruidos de desconocidas alturas,
Sin compostura, con ternura, y episodios de frío.
En este espacio las imágenes son mías,
Obras maestras de la más grande ilusión,
Cubierto por luces que derriten la sensación
Y todo se mezcla en una sola energía.
Si puedo llegar a la siguiente elevación
Y nunca volver a la superficie,
Sería por quedarme en esta canción,
Para que antes de castigarla la acaricie.
Si la agarro la destruyo, aunque, de la rola, yo soy suyo.
Adoro este barullo,
Por eso cuando puedo lo construyo, y aunque no haya un interludio,
Por nada lo sustituyo.
En mi espacio, se derriten las paredes y las personas
Sincronizan movimientos para fomentar el alucín.
No hay espacio, y, despegados de las redes, las neuronas
Se encienden con el tempo de cada bailarín.
Enredados en el espiral del tiempo y del sonido,
Creo nunca haberme sentido tan vivo. Como un simple desconocido,
Atrapado en el espejismo de este mecanismo,
Un electro organismo, que pertenece al sueño de un destino.
Atrapado en el espacio del sueño del mejor bailarín,
Que entrelaza conmigo y, sin claro motivo,
Forma un lazo colectivo, placentero de sentir.
La noche es perfecta y las luces me llevan donde tenga que ir.
La música me envuelve y mi miedo más grande es, del tiempo, su fin.
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Autor:
diegovv (
Offline)
- Publicado: 23 de marzo de 2025 a las 14:05
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 17
- Usuarios favoritos de este poema: ElidethAbreu, EmilianoDR, Mauro Enrique Lopez Z.
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