La chica de Pachacutec

un extraño sin remedio

 

En el laberinto de mi mente, donde las sombras de la nostalgia se entrelazan, no puedo evitar pensar en ti, en la chica de Pachacutec, que robaste mi corazón.

La metanoia me consume, con el fuego de la reflexión y el arrepentimiento.

Pienso en lo que pudo haber sido, en lo que debí haber hecho, para que no te fueras.

Tu sonrisa, tu mirada, tu risa, siguen resonando en mi memoria.

No puedo evitar preguntarme, qué habría pasado si te hubiera dicho lo que sentía.

La metanoia es un camino sin fin, donde el pasado se mezcla con el presente.

Pero aunque no pueda cambiar lo que pasó, tu recuerdo sigue vivo en mi corazón.

En el silencio de la noche, cuando la luna ilumina el cielo, siento tu ausencia, tu lejanía, y no puedo evitar pensar en ti, en la chica de Pachacutec.

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