Mi madre llego a casa empapada de sus lágrimas,
Pálida de la angustia, roja de rabia,
Deseaba morirse de tristeza,
Y yo detuve mi pena, porque no podía ver llorar a mi madre,
La acobije en mis brazos y trate de darle de comer,
Deje de lado todo mi mundo, para sostener sus manos,
Deje a mi amado en espera, con un mensaje y tire el teléfono,
Dejaría mi aliento por un momento sin titubear siquiera,
Porque es mi madre,
Y me senté en silencio a su lado,
porque no deseaba compartirme sus palabras de angustia, de pena,
le pregunte que: ¿si dormiría?, le rogué que comiera,
pero ella no podía dormir y ocupe mi noche, para estar con ella,
le di ánimos que no tenía, me llené de fuerzas,
me volví su madre y ella mi hija,
tenía que cuidar de mi niña, mi pequeña,
no me despegue de sus necesidades, de sus quejas,
la vi llorar y llorar, como yo lo hago en entero silencio,
supe que en mi familia no decimos de quiero,
porque hacemos más que eso,
necesitaba hacer algo, limpiar sus heridas,
enjuagarme de sus lágrimas,
sellar sus problemas,
quería volver a ver su sonrisa,
y entendí, en ese momento que mi mamá había criado una buena niña,
me fui a mi habitación antes que ella, pero esperé en silencio para verle dormida,
la tape, para que descansara calientica,
y me desperté al día siguiente, sintiendo que la vida era más bonita.
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Autor:
Tu novia eterna (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 25 de marzo de 2025 a las 19:15
- Categoría: Amor
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Amanecer, Poesía Herética
Comentarios1
Hermoso así es el amor unas veces madre ,otras hija ,algunas niña, otras esposa ,pero siempre mujer para entender otra mujer...
Hermoso poema lleno de reflexión..
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