En el sosiego de una tarde sin testigos,donde el sonido de la lluvia susurra memorias sin dueño,se alza la voz de un alma errante, espectro de un ayer que nunca fue mirado.
No en la metáfora amable de la penumbra,
sino en la crudeza de la inexistencia,
en la sombra que habita entre los rostros
sin lograr jamás ser parte de ellos.
Fue un eco ignorado en su linaje,
un nombre que no resonó en la sangre,
una silueta perdida entre los lazos
que nunca tejieron su nombre en el recuerdo.
Y allí, en la fría impavidez de los años,
descubrió la cruel verdad:
las manos que sostienen no siempre acarician, los ojos pueden posarse sin mirar.
Mientras otros eran celebrados
por el mero resplandor de su presencia,
su existencia se desdibujaba
entre méritos silenciados,
entre virtudes eclipsadas
por la indiferencia de aquellos
que nunca aprendieron a ver más allá de sí mismos.
Mas en la sombra encontró su don:
el arte de observar sin ser visto,
de descifrar el alma en los gestos más nimios, de escuchar los silencios
que nadie se atrevía a pronunciar.
Y así, comprendió la paradoja de su ser:siendo invisible para el mundo, aprendió a verlo todo.
Austin Mora Badilla.
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Autor:
Austin Mora (
Offline)
- Publicado: 26 de marzo de 2025 a las 16:38
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: Ricardo C., Andy Lakota👨🚀, EmilianoDR, alicia perez hernandez
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