Diablos Etílicos
Me llama a gritos, maldita desesperación,
sobre la frente, sudores fríos de voracidad.
El veneno me controla el intelecto,
y mis pasos tiemblan, presos de la consternación,
sobre el trapecio de la zozobra.
Los diablos etílicos susurran,
sus voces tentadoras,
y seducido por su canto,
caigo en su oferta,
rompiendo mi frágil voluntad.
Sin fuerza para resistir, caigo
en su telaraña de desenfreno,
los elfos del licor me dominan
y me abruman una vez más.
Dejo atrás la puerta en cerrojo,
ahuyento aullidos de silencios necios,
atraganto excesos que sacuden las entrañas
y atrofian el juicio elocuente.
Se aflojan las correas, y la perdición libertina
se enajena en el néctar alcohólico,
como basura arrastrada, se pisa el orgullo,
cruzo el límite y confundo
la podredumbre humana
con los restos malolientes de lo que ayer fue un hombre.
¡Cuánto más se deleita la sed del vicio tembloroso!
Del fango se camina hasta hundirse,
sumido en la lacra del enfermizo alcoholismo.
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Autor:
William26🫶 (
Offline)
- Publicado: 29 de marzo de 2025 a las 00:03
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 37
- Usuarios favoritos de este poema: Josué Gutiérrez Jaldin, Tommy Duque, Al Socaire, Llaneza, Alfonso J Paredes, Jaime Correa, ElidethAbreu, JUSTO ALDÚ, alicia perez hernandez, Carlos Armijo Rosas...✒️, Mauro Enrique Lopez Z., pasaba
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