La vida sonaba bien, al punto de poder empalagar. Las cosas caminaban sin cojear, la vida me sonreía con líneas de expresión. Estaba aprendiendo rápido: un trabajo bueno, la universidad emocionante, el sol quemaba de brillantez, el aire como música del alma, la vida tomando matices rosas. Sin aviso, unos decibelios silenciosos rompen la calma, y un recuerdo asesino saluda de beso a mi corazón engañado. Recordé aquel momento tan dulce con ella, que, sin darme cuenta, me perdí en mis recuerdos mientras aún estaba trabajando, en recuerdo tan hermoso como suicida. Una belleza sinónimo de muerte. Recordé aquella tarde naranja en su lecho de muerte, el sol somnoliento resbalando por las olas de aquella laguna, una brisa fría entrando por los poros del rostro, las hojas de los árboles bailando al compás del viento, y un sonido aireado amenizando el mortal momento. Unas garzas posando en una roca como florero de mesa, las casas coloniales reflejándose en el agua, las olas chocando como un coro de marcha fúnebre.
Mis ojos chocan con unos ojitos enamorados mentirosos que se encontraban a mi costado, mismo costado donde quedó marcada aquella herida incurable del pasado. El aire inflaba su pelo juguetón. Una mano pequeña se confunde con mi extremidad. Un silencio ameniza a la fiesta del corazón, un silencio donde las miradas transmiten más información que el ADN. Donde las miradas comunes hacían tertulia, un brillo reflejado en el café más dulce del universo refleja un pedacito de mi alma. Ninguno decía una palabra, pues ambos corazones latían en código morse, desbordando amor en cada latido. La distancia llega a números negativos y un contacto de espíritu acelera al corazón maratonista. Las huellas de sus labios se confunden con las mías, y aquel corazón enterrado hace siglos, nuevamente siente lo que ya daba por perdido. Pasaban las horas abrazados sin contacto, mientras que las dos almas, en un limbo, bailaban un tango, perdiendo la percepción de la vida misma y del tiempo. Se olvidaron de qué iban a hacer mañana, y se les había olvidado cuándo habían despertado de aquel trance en el que estaban antes del primer contacto. En el lecho de muerte de aquel día suicida, caminan de regreso a la casa de su abuela, a un paso tan lento como una tortuga feliz, donde arañaban el piso con cada paso, tomando el camino largo a la orilla de la laguna mientras la luna bañaba de luz todo ese acto. Mientras el sudor de sus manos, como pegamento, unía sus almas, rogándole a Dios que nunca llegaran hasta aquel lugar. Llegan después de una caminata tan eterna como el tiempo y el azar. Frente a su casa, un farol amarillo acompaña la escenografía, y un corazón tan feliz ilumina todo con valentía. Frente de aquella casa afilada, ella toma mis manos frías. Después de palabras melosas y promesas vacías, que un corazón ciego no pudo ver por cobardía, pues estaba feliz, y amor era lo único que sentía. Un abrazo donde ambos corazones chocan descoordinados, en un abrazo interminable que duró unos pocos pasos. Ella se despide con ocho besos y uno más por si acaso. Camino de regreso mientras la luna enamorada alumbra mi espera, mientras espero que me recojan de paso. Un corazón con ritmo apresurado, costumbre inmediata, intenta asimilar esa carta de amor que el destino, después de tanto dolor, ese día le regalaba. Se sube al bus lleno y vacío a la mirada, pues el corazón ocupa todo ese espacio mientras todos lo ignoraban. El camino eterno se vuelve décimas de segundos, pues la mente, ocupada con la felicidad, se mantuvo todo el camino. Llega a su casa y, por cansancio, queda rendido, durmiendo con una sonrisa en el alma y un suspiro.
Tan perdido en el abismo de mi alma, que, recordando, sentí palpablemente aquella felicidad que rondaba mi corazón en ese entonces. Mi corazón sonámbulo, desconectado del presente por esos segundos intermitentes, y fui feliz unos instantes. Y de pronto, de aquella hipnosis, se rompe sin precedentes. Me doy cuenta de mi realidad, y que aquel pasado olvidado siempre me acompañó todo el tiempo. La felicidad ya no está, el corazón ya no está, el alma ya no está, y, sobre todo, ella ya no está. Y esa felicidad se convirtió en un dolor que no se podía ignorar. Y en la distracción feliz ocupa toda mi mente, borrando todo lo que llevaba aprendiendo por meses, puesto que la poca memoria disponible se saturó en el alma y no dejó espacio para las demás directrices. Mientras todo esto pasa detrás de la mirada, intento seguir trabajando, pero el corazón que arde trabajaba más, distrayendo mi presente, intentando desesperadamente regresar a aquel pasado. Cometí demasiados errores que casi me hacen regresar a solo gatear, pues todos mis conocimientos se escondieron en algún lugar. Los jefes me regañaron fuerte, me trataron mal, pero eso no duele, porque el espacio para dolor reservado por el pasado llegó a quedar. Después de esta tarde interminable, regreso a mi casa ya tarde. Regreso caminando, arrastrando mi alma en el piso. Llegué a la soledad de las cuatro paredes, y dicha soledad se coló en las faldas de mi corazón y del abismo. Me senté y descansé mis adoloridas venas. Y puse a todo volumen una canción, intentando ignorar el ruido tan fuerte y silencioso que sale de mi corazón. Mientras estaba recostado en la cama del rincón, más solo que la vida de un tejón. Y aquella mentira de "ser feliz", una mentira como pomada en mi alma, dejó de hacer efecto, y me di cuenta de que la vida ya no forma parte de mi propiedad, puesto que hice el traspaso de propiedad el día del último beso. Y aquella ceguera voluntaria de felicidad quedó arrugada bajo el zapato de la realidad. Y unas pocas lágrimas salieron de mi corazón incapacitado. Y aquel recuerdo filoso nuevamente arrancó la poca vida que recogí del piso el día donde comenzó mi final.
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Autor:
johnnycrisyu (
Offline)
- Publicado: 29 de marzo de 2025 a las 00:44
- Comentario del autor sobre el poema: La canción es esta que me acompañó en la soledad de 4 paredes es esta : https://youtu.be/PBNon8saBmo?si=UQmbPDdLnORJ7SpA
- Categoría: Triste
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: William26🫶
Comentarios2
Muy bueno 👌
Muchas gracias
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