El alma y la piel

Nelson Aburto Alemán.

 El Alma y la Piel.

 

Cuando el sol se oculta y la luna despierta,

se entrelazan las almas en sagrada ofrenda.

No es solo la piel la que arde y se encuentra,

es el alma que danza, que ora y que tiembla.

 

En el lecho sagrado del fiel compromiso,

se pronuncia un lenguaje más puro, más vivo.

Son las manos que buscan, no solo la carne,

sino el eco profundo del ser que comparte.

 

No hay sombra de culpa, ni huella de miedo,

cuando el amor es pacto, refugio y misterio.

Es un fuego que aviva la esencia y el alma,

no un simple deseo que muere en la calma.

 

Dios tejió este lazo de unión infinita,

donde el cuerpo es templo y el amor, la vida.

Es su voz la que canta en susurros benditos,

cuando dos corazones se funden en Cristo.

 

Más allá del instante de gozo y de entrega,

queda el vínculo eterno que el tiempo no quiebra.

Porque amar es reflejo del cielo en la tierra,

un acto divino que todo lo llena.

 

Así, en cada encuentro, en cada latido,

se eleva una gracia, un rezo escondido.

Pues en el amor que trasciende los días,

Dios mismo habita, su luz nos bendiga.

Nelson Aburto Alemán.

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