(Soneto decasílabo)
Si le dieras un poco de calma
a mis pasos cansados del mundo,
te daría en un beso profundo
lo mejor que le nace a mi alma.
Pero, mientras, la noche me ensalma
el vacío que dejas oriundo,
a mi vena le hierve un rotundo
deseo de latir en tu palma.
Los caminos del vicio se encienden
por las calles ornadas de estrellas,
y no sé si mis huellas pretenden
ser letritas gritando hacia ellas.
¡Ay!, mis ojos llorosos no entienden
que te fuiste vestida en cattleyas.
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Autor:
Baratza (Seudónimo) (
Online)
- Publicado: 1 de abril de 2025 a las 22:32
- Categoría: Triste
- Lecturas: 2
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