Cuanto más ahondo
la superficie, cuanto más
ahondan mis dedos una tensión
superficial, cuanto mis pies, más,
en la playa, agua fría por dentro,
caliente por fuera, osan el atreverse,
más me doy cuenta de ser hoja seca
al viento, a merced de una tempestad.
Algodón que llora, en el cielo,
y parece que no pesa, que tiene solo
la densidad de una niebla que se toca
cuando cae al suelo, cuando se acerca
a que la acaricie el viandante, y allí arriba,
en lo alto del todo, el sostén ventoso
de una corriente hace que lo que pesa,
como un avión, sea apenas un vilano,
cual yo.
Miro el café ya inexistente a la izquierda,
la cucharilla muerta, la loza de la taza
manchada de una suerte de hollín desca
feinado, y detrás, como jarrón de natu
raleza muerta, se dispone un altavoz blanco,
con interior negro, a la manera de capuchinos
de esos que predicaban por las calles, y detrás,
granulada, una pared blanca, virgen aún, fácil,
sencilla como un cero que se pinta con un canuto.
Todo es un teatro de lo que por dentro corre,
la apariencia es una simple coraza, que protege
o pretende proteger, que, a la manera de cómo
los soldados medievales salvaban las partes nobles,
me protejo de dardos eventuales aunque ya, ahora,
a la sazón de estos momentos, ya mi pecho, entre
nado en el mejor gimnasio, puede con creces soste
ner el peso de cualquier nube, de cualquier avión...
O eso me han dicho.
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Autor:
Albertín (Seudónimo) (
Online)
- Publicado: 2 de abril de 2025 a las 07:36
- Comentario del autor sobre el poema: Dios por dentro, paja por fuera...
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 18
- Usuarios favoritos de este poema: racsonando, Josué Gutiérrez Jaldin, Alexandra l
Comentarios1
¡Qué manera de aclarar todo!
Un abrazo Albertín
Es ironía? jaja.
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