Me retiro a mi soledad eterna.
Enciendo esta noche una linterna
entre el frío que por esta ventana
entra a borbotones, como mi alma
en la muerta materia desvencijada
haciéndola jirones de blanca niebla.
Me retiro a mi soledad eterna,
aunque nunca daré por perdida
aqueya estreya que briya a oriyas
de mi vida, entre marea y arena...
Me voy volando al alba al despertar
a esta realidad tan extraña,
que se sueña, es la verdad...
Me voy flotando en una ola enfática,
a toda velocidad, cortando las aguas,
y la gran distancia que nos separa igual.
Ambigua
Entre las cenizas hermosa dama y la brisa
que causa su orgásmica risa con lástima y deprisa
Refulgencias de un día dilatado: los sagrados estigmas
sangrando líquida poesía, como ígneas gotas que riman
con la tierra broncínea... Es solo tristeza, y está fría
mi alma en la vasija, fija en una idea física,
en una forma de nube altísima, surcando la luz divina,
buscando un rastro que casi una mínima ventisca
quizás disiparía... Disparidad de las apariencias, mentiras
que prueban que esta realidad se niega a sí misma
En la intimidad
Eya yorando. Eya cayendo, repentinamente,
repetidas veces. Eya, eya y eya. Yo
y mi soliloquio incontrolable y mi baile esotérico.
Yo estoy dentro. Eya ha salido del fuerte
con su séquito de sirvientes. Y yo, como un rey
sin tierra, o un dios sin fieles, creo que soy
otro diferente a aquel al que eya amó eternamente
-
Autor:
Romey (
Offline)
- Publicado: 2 de abril de 2025 a las 11:33
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 14
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, alicia perez hernandez
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.