Una hoja brota,
donde otra ha caído,
El árbol guarda silencio,
Escucha:
“¿Que pasaría con el pasto
si una palabra dicha
hace milenios,
volviera a hablar,
al abrir una nuez?”
Escucha el lenguaje del viento.
La memoria es como una hoja que cae,
después regresa al mismo espacio,
en el mismo árbol.
Cuando pisas una hoja en el bosque,
quizás, la historia de las estaciones.
El habitante quiere vivirlas todas.
Borrar el invierno,
saltar de la primavera al verano,
aspirar el aroma del jardín,
recoger frutos maduros.
Las manos sostendrán las hojas
a punto de perderse,
caen, esperando las nuevas hojas,
pero se recoge la historia,
con el pensamiento quebradizo.
Entre edificios
y rincones claroscuros, los adictos
al consumo cuentan las monedas.
algunas sobran,
pero ninguna llena el silencio bestial.
La atracción del consumo,
como un bosque escondido,
hiere lo que queda de piel.
Es agua de un riachuelo,
que disuelve el pensamiento.
Aunque las ideas antiguas,
necesitan cambiar de raíces,
la mente del habitante moderno,
el asfalto es el único mapa de un árbol
del habitante desnudo.
Cada idea, se olvida al cruzar
el semáforo.
Aún hay raíces en las grietas el asfalto,
el pensamiento no muere,
cae, se diluye, pero germina,
hasta que una hoja seca,
lo desnude.
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Autor:
OscarCampos (
Offline)
- Publicado: 2 de abril de 2025 a las 17:13
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 8
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