Libertad, con los ojos vendados,
apuntaba con su dedo:
Besen a sus madres y dejen el lápiz,
sean hombres, escriban con fuego.
Sin queja ni suspiro,
una tarde de otoño sonó
la última campanada del recreo.
El colectivo los dejó en su última parada:
las trincheras.
En los almuerzos de los domingos,
quedaba una silla vacía
donde solo se sentaban fotos.
Todos esperábamos volver a comer
sin atragantarnos de angustia.
"¡Vamos ganando! ¡Vamos ganando!"
Repetían con fuerza los de facto.
Soledad, hambrienta de compañía,
se aferró a los cuerpos de nuestros soldados.
La vista se volvió sepia,
el tiempo, un eco marchito.
Ellos nunca soñaron con ser héroes.
Sobre las sillas solo quedaron
las fotos y la memoria
de un pueblo que aún los trae a casa.
En la calle General Belgrano,
arderán por la eternidad margaritas en tachos,
para que el calor les devuelva la fuerza
y griten a Libertad y Soledad:
ustedes son argentinas.
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Autor:
FacundoO (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 2 de abril de 2025 a las 17:49
- Categoría: Sociopolítico
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: Carlos Armijo Rosas...✒️, La Hechicera de las Letras, Romey, Antonio Miguel Reyes, Santiago AlboHerna
Comentarios1
Facundo, hermano, bello bello bello poema, MALVINAS ETERNAMNT ARGENTINAS, VIVA LA PATRIA !!
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