Me siento como un ciego que, con manos temblorosas,
intenta comprender la belleza de una obra de arte que nunca podrá ver;
soy como un sordo que,
con anhelo desesperado,
intenta descifrar las notas de una sinfonía que nunca podrá escuchar.
En mi mundo de sombras y silencio,
tus recuerdos son destellos de luz y melodías lejanas que me atormentan y me consuelan al mismo tiempo.
Es así, con el corazón en la mano y la voz entrecortada,
que te confieso que te extraño con una intensidad que me abruma.
Cada latido de mi corazón grita tu nombre,
cada suspiro escapa de mis labios como un lamento silencioso.
Me siento perdido, como un náufrago que se aferra a los restos de un fantasma,
a la deriva en un mar de soledad y desesperación.
El mundo a mi alrededor ha perdido su color,
su alegría, su significado.
Solo queda el vacío de tu ausencia, un abismo que amenaza con tragarme por completo.
El silencio de tu voz,
que antes era una melodía suave y tranquilizadora, ahora es un tormento insoportable.
Añoro escuchar tus risas, tus palabras de aliento, incluso tus silencios cómplices.
En la quietud de la noche, me parece escuchar tu voz llamándome,
pero al despertar me doy cuenta de que solo era un cruel espejismo.
La distancia que nos separa es un muro infranqueable,
una barrera que me impide tocarte,
abrazarte, sentir tu calor.
Me refugio en tus recuerdos, en el vacío que dejaste.
A pesar de la oscuridad que me rodea,
me niego a rendirme.
Me aferraré a la esperanza de volver a verte,
de escuchar tu voz, de sentir tu calor.
Hasta entonces, seguiré soñando con el día en que podré decirte,
mirándote a los ojos, cuánto te extrañé.
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Autor:
Loco De Amor (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 2 de abril de 2025 a las 18:23
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Miguel Reyes, alicia perez hernandez
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