En la hora más negra, el alma se desgarra,
un fuego indomable, mi pecho levanta,
buscando un refugio, donde el dolor se amarra,
donde el espíritu, libre, su vuelo encanta.
Tus ojos, ¡oh Dunia!, cual faros en la bruma,
guían mi senda sola, mi corazón, en suma,
en tu pecho encuentro calma, mi alma se perfuma,
y en tu amor eterno, mi ser se acostumbra.
Cuando el dolor, cual bestia, mi alma aprisiona,
y la soledad, cual sombra, mi ser devora,
tu recuerdo, ¡oh luz!, mi espíritu corona,
más el destino cruel, nuestros lazos ignora.
Te entrego mi alma, ¡oh Dunia!, sin temor ni duda,
y en cada flor que ofrezco, mi voz desnuda,
que este amor, cual leyenda, jamás se muda,
que juntos, hasta el fin, nuestra historia acuda.
¡El alba se levanta! ¡El miedo ha de huir!
Tu mirada, ¡oh Dunia de los Ángeles!, mi hogar, mi existir,
en tu amor eterno, mi alma ha de vivir,
la paz que tanto anhelo, al fin, puedo sentir.
¡Gracias, mi musa, mi viento, mi sol!
Tu aliento me sostiene, me da nuevo rol,
en tu amor, mi destino, mi eterno control,
¡y juntos, cual héroes, alzamos nuestro rol!
Y cuando el tiempo, cual río, nos lleve lejos,
y las estrellas, en el cielo, tejan reflejos,
sabremos que el amor, cual faro, no es añejo,
en la noche, tu voz, mis sueños son espejos.
¡Juntos, cual reyes, nuestro amor brillará!
Cual río que fluye, jamás se detendrá,
en este viaje eterno, nuestro amor reinará,
¡un refugio en el amor, donde al fin, llegará!
En tus brazos, ¡oh Dunia de los Ángeles!, mi edén y mi paz,
mi hogar, donde el dolor, su reino jamás tendrá,
con cada susurro, nuestro amor crece, audaz,
y nuestra unión, cual jardín, en el cielo florecerá.
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Autor:
Edgardo (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 3 de abril de 2025 a las 00:03
- Categoría: Amor
- Lecturas: 2
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