Querido Dios, soy muy débil para seguir en este mundo caótico,
Preso de continuas versiones de uno mismo,
Me he decidido aquí en el yacimiento de mis sabanas,
Ir contigo,
Déjame acompañarte una vez ya perdonados mis tantos pecados,
Permíteme florecer a tu lado, aquí me estoy marchitando,
Nadie me extrañaría mi señor, ¡llévame!,
Mi amado, amara de nuevo,
Mis amigos, me olvidaran con el tiempo,
Mi madre, tiene más hijos,
No cumplí mi meta mi señor de ser una llama cálida que espante el frio,
Me extingo mi señor, a pura tristeza,
Se acalambra el corazón, y tan mediocre soy que quiero ir contigo a mis 22 años,
Estoy luchando, posiblemente no lo suficiente,
Pero si me vieras,
¿Dios porque soy tan egoísta conmigo?,
Si fuera otra persona me levantaría y le daría ánimos para que siga vivo,
Pero soy yo, y me pongo tantos peros, tantas trabas,
Necesito un motivo para salir de cama,
Un motivo más grande que mi poca valía,
Un motivo más grande que mi propio resentimiento,
Necesito que me apachurren y me destrocen los huesos,
Mi ansiedad dice que no salga de casa y me muera ¡YA!,
Pero quiero caminar hacia el centro y ver las flores,
Que berrinche de mi cuerpo,
De mi mente,
Pero me da pena que nada de lo que quiero se quede,
Que sea eterno,
Mis tantas ganas de estudiar,
Mis tantas ganas de quererlo, están estancadas en este pozo de sufrimiento,
Mi madre está asustada de mi comportamiento,
Y no es por menos,
Estoy a punto de convertirme en una línea de poesía,
Y morirme por mi propio verso,
Quiero irme de poco a poco de todos despidiendome,
Y al menos no ser egoísta en eso.
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Autor:
Tu novia eterna (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 3 de abril de 2025 a las 00:11
- Categoría: Triste
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Josué Gutiérrez Jaldin
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