En el vasto cielo, brilla una estrella,
su luz suave envuelve a quien la destella.
Madre, amiga fiel, amor infinito,
en tus brazos encuentro un mundo bendito.
Tu risa, un canto, un eco divino,
donde la tristeza jamás hace camino.
Eres el sol que alumbra mis días,
el refugio sereno, la paz en mis vías.
Con manos de barro y dulzura en mirada,
tejes mis sueños, cada jornada.
Eres la fuente de amor verdadero,
un abrazo eterno, un lazo sincero.
En la cuna del alma, Dios te envió,
cuidando cada paso, aquí siempre estás,
como un faro brillante que nunca se apaga,
madre, amiga fiel, en ti la vida embriaga.
Tus consejos son versos, tu voz, melodía,
en tu abrazo encuentro la mejor compañía.
Amor sin medida, regalo divino,
madre querida, siempre en mi destino.
Así, con lágrimas y risa compartida,
vamos caminando, en esta vida.
Eres la flor que nunca se marchita,
madre, amiga fiel, mi amor se dedica.
Por siempre en mi pecho llevaré tu esencia,
un lazo eterno, pura coincidencia.
De Dios enviada, baluarte y abrigo,
madre, amiga fiel, tú eres mi testigo.
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Autor:
El Ermitaño Soñador (Seudónimo) (
Online)
- Publicado: 3 de abril de 2025 a las 00:22
- Categoría: Amor
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, WandaAngel, alicia perez hernandez
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