Amada mía,
Ya no queda tiempo, el sol se apaga, y mis pasos se tornan pesados como las cadenas de un destino inquebrantable. Las últimas palabras que te envío se desvanecen como la brisa al caer la noche, pero no te equivoques, mi amor por ti no se extinguirá con el paso de los días. No, tú y yo somos la llama que no se apaga, el suspiro que sobrevive al viento.
Hoy, mis ojos se tornan nublados, como el horizonte que nunca tocamos, como las promesas que no pudieron ser, pero te juro, amada mía, que no hay amor más verdadero que el que te profeso. Quizás la vida no se mida en años ni en batallas ganadas, sino en el tiempo que dedicamos a ser nosotros mismos, a vivir cada día como si fuera el último. Y tú, amor mío, has sido mi todo. Eres el último pensamiento que recorre mi mente, la paz que acompaña mi último aliento.
Sé que nunca comprenderás por completo la extensión de lo que siento por ti. No puedes. Nadie puede. El amor verdadero es tan profundo, tan salvaje, que desafía las palabras, escapa incluso a la muerte. Nos une algo más que las cadenas del destino; nos une la certeza de que, aunque mis manos ya no puedan acariciar tu rostro, aunque mi voz no pueda susurrarte al oído, siempre serás parte de mi alma, de mi esencia.
Es curioso cómo el miedo se diluye en el momento en que aceptamos lo inevitable. Los hombres temen a la muerte porque no entienden que la muerte no es un final, sino una transición. Así como el río no teme al mar, yo no temo a lo que viene. La guerra no me ha dado la victoria que buscaba, pero me ha dado algo aún más grande: la certeza de que mi amor por ti trasciende todo lo conocido, incluso la vida misma.
Lo que hemos sido juntos no es solo una historia escrita en el tiempo, es una verdad eterna. Los dioses pueden mirarnos con desdén, los hombres pueden olvidar, pero lo que compartimos está más allá de su alcance. El amor es la única guerra que vale la pena librar, y la única victoria que se consigue con cada sacrificio.
Mi cuerpo se desvanece, mi aliento se debilita, pero te prometo, mi querida, que mi alma permanece aquí, contigo, en cada rincón donde mi nombre sea pronunciado, en cada suspiro que escape de tus labios. Aunque los dioses no me permitan regresar a ti, aunque el destino me arrebate este último aliento, mi amor será la sombra que te siga, el viento que te acaricie, el sol que te ilumine en los días más oscuros.
Por siempre, más allá de este mundo, más allá de la muerte, te pertenezco. Te amo con la pasión de todas las estrellas y la calma de todas las noches. Y si alguna vez dudas de lo que hemos sido, mira al cielo, y sabrás que mi amor, mi querido amor, jamás dejará de brillar.
Tu esposo, Leónidas.
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Autor:
Shelby (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 3 de abril de 2025 a las 11:02
- Comentario del autor sobre el poema: Este poema, aunque es ficción, es un testimonio de la inmortalidad del amor cuando es verdadero. A través de las palabras de Leónidas, no solo se construye un personaje legendario, sino que se eleva una idea universal: el amor que trasciende la carne, el tiempo y la muerte misma. En su despedida, no hay resignación, sino una certeza apasionada de que lo que fue seguirá siendo, de que la conexión entre dos almas no se apaga con el último aliento. Más que una carta final, este poema es un manifiesto de la eternidad del amor, un recordatorio de que cuando un sentimiento es genuino, ni la distancia, ni el destino, ni siquiera los dioses pueden borrarlo. Nos invita a creer en la fuerza de los vínculos invisibles, en la llama que nunca se extingue, y en la promesa de que el amor verdadero nunca deja de arder, incluso cuando el mundo se oscurezca. A todos aquellos que se tomaron el tiempo de leer las siete cartas, mi más sincero agradecimiento. No es casualidad que sean siete. Para mí, este número tiene un significado especial, profundo y personal. Más allá de ser un simple número, es un símbolo de ciclos, destino y plenitud. Que cada uno encuentre en estas cartas su propia verdad, su propia interpretación, y, si el destino lo permite, su propia llama eterna. Loizz M.a.M.
- Categoría: Carta
- Lecturas: 14
- Usuarios favoritos de este poema: Carlos Armijo Rosas...✒️, Poesía Herética, pasaba, Josué Gutiérrez Jaldin, MISHA lg, Romey, Alexandra l
Comentarios2
Las leí todas pero solamente pregunté en una....jejeje
Gracias Carlos, por dejar huella, en estos escritos, siempre es bueno obtener la lectura de apreciadas personas, y respecto a sobre comentar, no pasa nada, con la lectura es mas que suficiente, saludos amigo.
hermosas letras de amor poeta
gracias por compartir
Sé que nunca comprenderás por completo la extensión de lo que siento por ti. No puedes. Nadie puede. El amor verdadero es tan profundo, tan salvaje, que desafía las palabras, escapa incluso a la muerte. Nos une algo más que las cadenas del destino; nos une la certeza de que, aunque mis manos ya no puedan acariciar tu rostro, aunque mi voz no pueda susurrarte al oído, siempre serás parte de mi alma, de mi esencia.
besos besos
MISHA
lg
Querida y estimada poeta Misha lg, ¡Muchas gracias por sus hermosas palabras! Me alegra mucho que el poema haya sido de su gusto.
Nuevamente gracias por el apoyo y el reconocimiento, significan mucho para mí. Espero seguir compartiendo más letras con usted y seguirnos leyendo.
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