No conoces el camino,
aunque las nubes llegan flotando,
deberás pisar la tierra para llegar a un destino,
para cruzar la arboleda tendrás que vencer los miedos,
para poder escuchar las aves y la lluvia,
deberás despertar cada mañana,
y andar tu propio camino.
El llano no es tan inocente como parece,
ni la subida tan empinada como se muestra,
cada paso debe llevarte a un lugar,
en donde te encuentres a ti mismo.
No podrás cruzar el desierto con solo mirarlo,
ni vencer la oscuridad con tan solo anhelar la luz,
las estrellas no temen ser candileja en medio de la noche,
ni el ave teme al infinito en la plenitud de su vuelo,
la tierra aun ofendida y malograda,
ofrece sus flores a quien las cultiva.
Duerme tranquilo que la mañana espera,
siempre resplandeciente, aunque la preceda la noche,
deja que tu vida sea un río, calmo y sereno en su torrente,
simple y feliz como la mariposa,
que no mide la vida en anualidades,
sino en momentos de revoloteo como eternidades.
No apagues la luz de tu sonrisa.
la vida es un misterio sin fin y sin instructivo.
solo el amor podrá encontrarle sentido.
aunque la sociedad intenta acercarnos al desastre.
sé luz, árbol aferrado a sus raíces.
porque lo eterno se vive tan solo en un momento.
y lo superficial buscará siempre estirar el tiempo.
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Autor:
Jose Barrientos (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 3 de abril de 2025 a las 11:22
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: JAGC, Jaime Alberto Garzón, JUSTO ALDÚ
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