Regresé tantas veces al mismo punto de partida que ya no sé cuál es la salida; no sé si es la puerta o la ventana.
Ya no tengo ganas, ya los ánimos me fallan y las energías me faltan; todo fue una farsa.
Tanta incertidumbre y desesperación, ¡maldición!, siempre me pasa; estoy en la nada.
¿Esta es la vida que me tocó? ¿O tuve otra opción? Ya no lo sabré, es tarde.
Es tarde para remediar; ya las cosas están como están, lo bueno no volverá.
Empujó el carro en soledad; y sobre mis hombros llevó una carga de terquedad.
¡Porque todo tuvo que pasar! Mil cosas debí soportar; no hay recompensa en mi bondad.
No hay tregua, no hay descanso, es una lucha, no hay compasión ni relajo.
Sólo me encuentro caminando en este desierto, desconcertado con mi desconsuelo.
Callo la boca y me trago el cuento, mientras mi dolor lo llevo por dentro; no hay remedio.
¿A quién le digo? ¿A quién le platico? A nadie le importa cómo me siento.
En lo profundo de mi ser me quemo en mi propio infierno. ¿Este es mi destino?
Mientras todos viven felices y contentos, yo me muero de a poco en absoluto silencio.
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Autor:
EMBAR (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 4 de abril de 2025 a las 08:30
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, ElidethAbreu
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