Creí que eras abrigo
y fuiste viento.
Pensé que traías agua
y solo eras espejismo.
Me vestí de confianza,
te entregué mi fe,
y tú la cambiaste
por promesas sin alma.
Pero no te culpo.
A veces se pierde lo que nunca se tuvo.
Y en esa pérdida,
yo me encontré.
Las heridas duelen,
sí,
pero también enseñan.
Y hoy entiendo que mi amor
fue demasiado valioso
para que lo llevaras
como carga.
Tú no lo merecías.
Y por eso,
te dejo ir.
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Autor:
Wilma (Seudónimo) (
Offline)
- Publicado: 4 de abril de 2025 a las 09:04
- Categoría: Amor
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Miguel Reyes, alicia perez hernandez, ElidethAbreu, Raiza N. Jiménez E.
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