Sombrío

José Luis Barrientos León

 

Nadie escucha,

Nadie camina,

Nadie está por llegar,

Se ha cruzado el umbral del silencio,

donde nadie te puede salvar,

ni un susurro, ni un gemido,

no hay sonidos de gorriones ni de lluvia,

solo recuerdos entre nosotros

imágenes descoloridas por el tiempo,

que oprimen el pecho,

olas ciegas que te lanzan contra la existencia,

cuchillos afilados que penetran el alma,

restos de un pasado que se acumula,

como rocas de un derrumbe,

que arrastran el llanto,

a la orilla del bosque, a la vera del camino

 

 

Nadie está por llegar,

solo una breve historia,

que se paraliza mientras duermes,

que abandona el alma,

y la arrincona con memorias,

de clavos oxidados que cuelgan del madero,

de lenguas enmudecidas que te lapidan y flagelan,

como si vivieras detrás de los ojos,

en una oscuridad abisal que te espera.

 

Nadie escucha,

Nadie camina,

Nadie está por llegar,

como si los dedos impedidos rechazan la carne y el tacto,

y solo tú los pudieras salvar de ser cadáver,

como si el agua hirviente se congelara de un soplo,

dejando nubes de vapor como cenizas,

flotando sobre la cabeza y el destino,

se vuelve a envejecer mientras se espera,

se vuelve a morir mientras se existe.

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